Wednesday, October 04, 2006

Subite( a continuar)

Raúl Pemonti salió de la facultad alrededor de las siete de la tarde de ese 27 de Marzo de 1999.Dia lluvioso de primavera en la ciudad de Buenos Aires, la gente se chocaba con los paraguas, se veía correr a algunos, otros inventaban formas para cubrirse la cabeza y este contador de treinta años pasó por el molinete cuando el subte estaba partiendo de "Facultad de Medicina".Estaba cansado, pero no le molestaba esperar.Mientras esperaba el paso de tiempo, o que llegue el subte(quizás ambas cosas, no lo sé) observaba a su alrededor. Aquella larga plataforma se iba poblando(nunca se animó a ir al fondo, quién sabe por qué).Intuía que había una demora y la expresión de su rostro cambió notablemente cuando vio a una jóven de unos veintisiete años que se encontraba al fondo de la plataforma.Intercambiaron miradas y ella dudó unos segundos, pero después decidió hablarle. Se acercó para preguntarle si sabía lo que estaba pasando. No sabía qué responderle y se estaba poniendo nervioso, su corazón latía cada segundo más fuerte y el sudor caía por la camisa. A medida que se aproximaba, iban intercambiando miradas y ella sonreía.Se paró junto a Raúl y tardaron en empezar la conversación. Se empezaron a mirar y en un momento se presentaron dandose la mano (su nombre era Luisa). Qué poco romántico que fui, por qué le di la mano?-¿Hay una demora?- preguntó la señorita con un tono cordobés.¿Qué le respondo?. Debía pensar rápido, por lo que le dijo que presumía que había una demora, seguramente una huelga gremial en re clamo de aumentos salariales, ya estoy cansado de que los dirigentes no cumplan los convenios de trabajo, que no se respeten las leyes pero el deseo de vivir en una unidad común sigue estando "vigente". Tampoco Luisa(qué nombre tan poco común) sabía cómo seguir la conversación, se veía su nerviosismo al moverse y al hablar, pero le respondió con una sonrisa; eso demuestra que valió mas que haber continuado hablando.Silencio. Ninguno sabía que decir y Luisa no podía seguir manteniendo mantener esa sonrisa "amistosa". A Luisa la diferencia de edad no le importaba mucho, al fin y al cabo eran solo siete años. "Por razones gremiales el servicio se encuentra suspendido, disculpe las molestias. Por razones...". Al menos, ahora tenían un tema para hablar; aun así no cambió mucho. Raúl quería mirarla, pero no se atrevía. Había algo que lo intimidaba(¿sería porque nunca había antes se había "atrevido" a hablarle a una chica?), debía ser como un juego de "ida y vuelta", fuí yo quién hablo por última vez, ahora le tocaba a ella.Por suerte, el juego se hizo real y Luisa preguntó

1 Comments:

Blogger coqueteo said...

¿Que preguntó Luisa?
esto me lo habías pasado, me habías contado de tu viaje, me...
¿por qué lo abandonaste en octubre?
Renace diciembre.

7:22 AM  

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